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Si
un architecto star como Norman Foster diseña un yate de 58 metros,
se pone en grada algo tan exepcional como la Izanami: clara, atrevida
y reservada de forma externa, a primera vista ese barco de lujo
más bien recuerda al arte japonés de plegado de papel - Origami-
que a la construcción de barcos tradicional, que debería continuarse
también en la instalación interior. Para Warrings una oportunidad
excelente para aportar poder, saber y experiencia. |